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 DUETO GARZÓN Y COLLAZOS DUETO GARZÓN Y COLLAZOS
04 Diciembre 2015

DUETO GARZÓN Y COLLAZOS

La música que escuchó el ya legendario conde Gabriac (un seudónimo, según algunos) era la que a finales del siglo pasado había ya tomado visos de nacionalismo, con la amalgama tri-étnica que caracteriza nuestro folclor. Bambucos, guabinas, danzas y contradanzas, valses, etc., eran interpretados profusamente en casas de familia y los extramuros de Ibagué. Estos aires, junto con el naciente pasillo y los ritmos llamados fiesteros: sanjuaneros, torbellinos, rajaleñas, cañas (el ritmo tolimense por excelencia, rescatado por Cantalicio Rojas en Natagaima), del llano calentano y sus pequeñas provincias, forjaron la música del Tolima Grande, que mantuvo su identidad rural hasta su entrada en la Ciudad Musical.

 
Fue entonces cuando poetas y escritores de la capital y de las principales poblaciones del departamento enfilaron su producción poética a enriquecer los ritmos terrígenas, por allá en los años treinta. Patrocinio Ortiz, Cesáreo Rocha Castilla, Nicanor Velásquez Ortiz (Timoleón) y María Cárdenas (Luz Estela) formaban ese selecto grupo que compartía la bohemia con músicos importantes liderados por el maestro Alberto Castilla.
 
En 1938 un dueto integrado por Darío Garzón, oriundo de Girardot pero formado en Ibagué, y Eduardo Collazos, ibaguereño, se impuso en la capital del Tolima. Darío compuso la música que, con los versos de los poetas ya nombrados, resultaría el más preciado legado del pentagrama tradicional de la región. Surgieron entonces Te juré mi amor, El vaquero, El pescador, El boga, etc., obras que darían al dueto la fama que conserva aún hoy, después de muertos sus dos integrantes.
 
Con estas canciones nacidas en Ibagué, y otras de compositores de provincia como Adolfo "El Pote" Lara (Tupinamba), emprendieron una gira con la compañía de otro grande entre los tolimenses, Carlos Emilio Campos "Campitos". Recorrieron la geografía nacional, y en 1947 grabaron su primera serie de discos, que sería un éxito histórico. 
 
Renacieron con ellos los aires andinos colombianos en las décadas de 1940 y 1950. Fue otra época de oro, que recuerda aquella impulsada por Morales Pino en Bogotá. Su producción posterior incluyó obras de compositores nacionales como Luis Dueñas Perilla y Luis M. Forero, y regionales como Cantalicio Rojas, de Natagaima, Anselmo Durán, de Neiva, Luis A. Osorio y una hermosa joven que se perfilaba como una de las más prolíficas compositoras de Ibagué: Leonor Buenaventura. Vinieron entonces las giras internacionales. Garzón y Collazos lideraron la representación del interior del país, conjuntamente con los duetos paisas Obdulio y Julián y Espinosa y Bedoya, entre otros. Se crearon nuevos duetos, como Los Tolimenses y Los Hermanos Martínez, que mantienen el estilo impuesto por el dúo tutelar del Tolima Grande.
 
Llegó así la última etapa enmarcada por la producción de Jorge Villamil. Espumas es el gran éxito que la inició, en 1962. En esa etapa brilló igualmente la producción de los grandes compositores tolimenses radicados en Ibagué, como Leonor Buenaventura (Ibaguereña), Pedro J. Ramos (Ora si entiendo por qué), y Miguel Ospina (Dulce coyaima indiana). Esa larga época de oro terminó para Garzón y Collazos en 1977 con la muerte de Eduardo, pero la prolongan sus discípulos Silva y Villalba y el dueto Los Inolvidables
Texto escrito por: Enrique Aragón Farkas, tomado de: http://www.colarte.com/colarte/conspintores.asp?idartista=13287
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Modificado por última vez en 05 Diciembre 2015
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